Perder peso un poco de historia

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A comienzos de los años setenta los gordos u obesos tenían una imagen positiva: se les consideraba alegres y afables, una valoración que entretanto se ha modificado de manera sustancial. Las personas con un gran exceso de peso son consideradas hoy como perezosas, de poca voluntad, emocionalmente trastornadas, pesadas, vagas y torpes. Si este es tu caso te recomiendo hacer algún tipo de dieta para adelgazar en este sitio comoperderpeso.es el contenido es bastante bueno y no están las típicas dietas de adelgaza 20 kilos en 2 días, puedes verlas aquí: http://www.comoperderpeso.es/dietas/

En nuestra tan flexible sociedad se da preferencia a los delgados. Son más disciplinados, dóciles, ágiles y enérgicos. Incluso en la escuela, los maestros y maestras consideran a los niños delgados más listos, mejores y de mayor rendimiento que los demás, y les tratan mejor. Quien es delgado y elegante obtiene antes un empleo y —sobre todo en los últimos años— es promocionado antes.

Llevados a los tribunales se les imponen menores penas. Y, naturalmente, las personas esbeltas tienen más facilidades a la hora de encontrar pareja. Por último, la publicidad no deja de bombardearnos constantemente con lo dinámicos y delgados que deberíamos ser para poder tener éxito y que se nos quiera.

Manía por estar delgado

Esta manía por la delgadez no deja de tener sus peligros:cada día son más las personas que enferman a causa del constante aumento y disminución de su peso corporal. Entre 1979 y 1985, el número de muchachas y mujeres jóvenes con un déficit de peso superior al veinte por ciento casi se ha duplicado, pasando del diez al veinte por ciento.

Pero estos tipos Twiggy superdelgados han pasado de moda como ideal de belleza. Tal como pudieron constatar en su estudio Westenhoefer y Pudel, la tendencia vuelve al centro: una gran mayoría de la población considera ahora como buena una figura que oscile entre el peso ideal y el normal.

¿Dónde acaba la delgadez y comienza la obesidad?

En gran parte esto queda al criterio de quien lo contempla o se ve afectado. Muchas mujeres se ponen a dieta cuando la cintura de una falda de la talla 36 les aprieta un poco, mientras que a otras incluso un par de kilos de más en la báscula no les provoca el más mínimo pánico.

Sin embargo, esto no significa todavía que se haya dicho adiós al culto a la delgadez. Entre otros, debemos al médico francés Paul Broca el que hace más de un siglo encontrara la fórmula para el peso ideal, que al parecer es el más sano: la talla menos 100 en kilos es el peso normal de una persona, y menos un diez por ciento en el caso de los hombres y un quince por ciento en el de las mujeres es el peso ideal.

Este arbitrario cálculo se mantuvo obstinadamente hasta comienzos de los años ochenta, cuando un estudio de larga duración llevado a cabo en Estados Unidos reveló que las personas que comen con alegría no viven en modo alguno menos que los tipos más magros.

Los consorcios de seguros de vida norteamericanos fueron los primeros en despedirse del peso ideal a la Broca, corrigieron sus tablas sobre el peso teórico e incluyeron en sus cálculos la constitución corporal (ligera, media, pesada).

Opiniones de los expertos

Entre los expertos, está hoy fuera de toda duda que el peso es algo totalmente individual y que puede oscilar hasta un veinte por ciento por encima y por debajo del valor considerado normal por Broca, sin que la persona se sienta incómoda por ello o que suponga necesariamente que está enferma.
Las fórmulas rígidas para todo ya están superadas, pues con el peso no sólo es importante la talla sino también la estructura ósea.

Además, el porcentaje de grasa en la masa corporal es distinto de una persona a otra. Lean Body Mass es el peso corporal menos la grasa, y esto conduce a esas diferencias de peso. Según el doctor Pirke: Cuanto mayor es el porcentaje de la masa corporal “magra”, tanto mayor es el consumo de calorías. La persona musculosa necesita más calorías que quien tiene pocos músculos, puesto que la grasa apenas las consume, sólo sirve de acolchamiento.

Únicamente los tejidos no grasos tienen actividad metabólica. Personas de la misma talla pueden consumir cantidades totalmente distintas de calorías para mantener la temperatura constante y el metabolismo a su nivel adecuado.…